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Murió Alejandro Bettinotti, el cantautor que afianzó el vínculo entre tango y rock
Con herencia rockera y sentir tanguero, Bettinotti construyó un estilo propio y genuino. Falleció a los 59 años.
El pianista, compositor y cantante Alejandro Bettinotti falleció ayer, a los 59 años, luego de atravesar una dura enfermedad.
Con una trayectoria de más de 30 años y numerosos discos editados, Bettinotti supo construir un perfil propio en el universo del tango, combinando ese estilo con la tradición del rock y una letrística que sondeaba el espíritu humano y el cuerpo social.

Tango y rock, esas eran las señales de un músico siempre inquieto y lúcido, atento a los movimientos de una humanidad desenfocada. Alejandro cantaba a las cosas bellas con una poética natural y franca. Pero también ponía su mirada sobre determinadas penumbras de la historia. Así abordaba el deterioro medioambiental, los conflictos bélicos, la hambruna y los impactos de los medios de comunicación, entre muchos asuntos.
«Tango y rock es una mezcla de la que todos somos parte»
“Cuando era pendejo, iba a ver a Charly García, Spinetta y Piazzolla. En ese momento no componía tango pero luego todo eso afloró”, recordaba el cantautor -durante una entrevista en el programa Fractura Expuesta Radio Tango– sobre las influencias de su estilo.
“Tango y rock es una mezcla de la que todos somos parte. Nuestra manera de contar las cosas está emparentada con eso”, agregaba Bettinotti.
Aliado al sendero de las producciones independientes y autogestionadas, el artista editó 14 discos de estudio. Desde los años 80 se lo escuchó con agrupaciones como Barrio Negro y Señores Monos. Hacia el comienzo de los 2000 consolidó su trayectoria de tango, rock y poesía urbana con el dúo Bettinotti-Fernández y más tarde con su carrera solista.
Los Porteños de Gardel, Tangolpeados, El hombre muere del hombre, Tangos a la deriva o Armas de la Paz son algunos de sus discos. En 2021 presentó, con distintos conciertos, Traigo Noticias, su última producción discográfica.
Con lo mejor de la herencia rockera -aquella de la mirada vital, profunda y contracultural– y la huella del sentir tanguero, Bettinotti acertó con su razón de ser. Un artista original, íntegro, sin brillos de misteriosos oropeles y genuino en su objetivo de cantar y conmover el edificio de la existencia humana.
“Yo no quise ser un ángel, yo no quise ser doctor, yo no quise ser Bob Marley, ni tampoco un Rolling Stone; sólo quise caracoles que juntamos bajo el sol, tantos caracoles que ahora sobran para vos”, se lo escucha.
