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Fotogalería Carlos Gardel: Tumbas de la gloria (parte 3)
Justo en la esquina de las calles 6 y 33 se levanta uno de los monumentos míticos de la Argentina. Allí descansan los restos de Carlos Gardel, en el cementerio de Chacarita.
«El mudo» no descansa. Recibe visitas todo el tiempo y de todas partes. En la entrada del cementerio preguntan por su mausoleo. Luego de una breve travesía, allí llegan visitantes argentinos, numerosos latinoamericanos y europeos. Llegan, desembarcan, se sacan sus fotos protocolares y comienzan a leer las incontables placas y escritos que acompañan a Carlitos.
Es natural. Por ahí ronda la magia del zorzal, del morocho inmaculado que ya nadie olvida. Tocar algo de su mausoleo es como llevarse alguna chispa de esa fuente inagotable de melodía.
«Gracias por iluminar mi vida con tu música», «Monita cumplió su sueño» o «Al más grande de todos los tiempos», son algunos de los escritos o las placas que glorifican a Gardel. Colombia, Chile, Estados Unidos, entre tantos otros países dejan su marca. La procedencia de los que rubrican su visita en las paredes del mausoleo es interminable.
Fractura Expuesta presenta la tercera y última parte de la serie fotográfica «Tumbas de la gloria» con un recorrido exhaustivo -y una ofrenda- por el monumento donde descansa Carlos Gardel.
No hay ninguno igual, no hay ninguno.
La ofrenda de Fractura Expuesta para «El Morocho»
