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Edmundo Rivero: 10 pensamientos con voz de pájaros y truenos
Con su sello personalísimo, Rivero luchó y ganó en las ligas mayores del tango. Un hombre sensible, estudioso y de sabias profundidades.
1. Todo lo que canta
“Soy un enamorado del canto. De todo lo que canta. Pájaros, música, pintura. Amo todo lo que canta a la vida”.
2. Sueño y vuelo cósmico
“Sueño bastante. Tengo uno que es repetitivo, sueño que vuelo. No agito las manos ni nada. Simplemente tomo impulso, doy un salto y vuelo. Desde arriba veo paisajes de tierra y árboles. También de otros planetas. Según parece es un vuelo cósmico”.
3. Pejerrey o merluza
“En 1929, llegué a la radio junto a mi hermano Aníbal, con quien también cantábamos a dúo. El primer sueldo que cobré en la radio fue producto de un trueque entre la emisora y una casa anunciadora. ¡Un pescado!… aunque a elegir entre pejerrey y merluza”.

4. Relaciones exteriores
“Si los gobiernos se dieran cuenta de que nuestra música es uno de los medios de penetración más fuertes en el extranjero, quizá nuestras relaciones exteriores se harían en el compás de 2×4”.
5. Los tangos de hoy
“Los tangos de hoy, al menos, los que he escuchado, cantan a la luz de mercurio, al asfalto. No tienen el calor ni el color de la cosa pasada (…) Además, hoy se canta de otro modo. Ya los chicos no ven cosas que les embellezcan la vista o el espíritu. Todo está en el paisaje. Mire esos edificios modernos: lisos, cuadrados. Cuando antes, la arquitectura estaba poblada de ornamentos. En consecuencia, hoy el tango no se adorna. Además, nuestro género es muy difícil, porque en él es mejor contar que cantar. Lo ideal es hacer las dos cosas y, además, adornar el canto. Esto de los adornos lo introdujo Gardel en el tango cantable”.

6. Panteísta
“Creo en un Dios, una potencia que dirige el cosmos pero que no se ocupa de la gente. No niego al Dios de los católicos pero mi Dios aúna todos los dioses”.
7. Una voz combatida
“He sido muy combatido por mi condición de bajo. Tuve dificultades y resistencias. Me retiraron micrófonos, me tiraban del saco, me hacían señas desde los controles. Eso es un poco de incultura. Esos directivos, que eran directores artísticos, no tenían la menor idea de lo que era el arte. Eran, más bien, directores comerciales. Entonces, para ellos, yo era una cosa nueva, rara, creían que estaba enfermo. Lo llamaban al Gordo -Troilo- para que me echen”.

8. Sobre Pichuco
“Troilo era un ser superior sobre la tierra. El no conocía los rencores, el odio, la venganza, todos esas cosas que la gente es tan proclive a tener. A él le hacían daño y los castigaba con un beso, con un abrazo”.
9. El aguante
“Es muy difícil que el tango muera. Todo lo que sea nuestro es muy combatido y lo que viene de afuera es muy aceptado (…) Siempre pasó eso. La gente acepta ritmos nuevos que, lógicamente, trae ídolos nuevos que duran poco. Pero el tango aguanta todos los embates”.
10. La poesía
“Primero la letra, es decir busco un contenido. Ya sea en lunfardo o en alta poesía. Espere, espere, no ponga eso. ¿Qué estoy diciendo? ¿Qué es eso de alta poesía o poesía culta? Esa diferenciación no tiene sentido. Todo eso es popular, todo nace del pueblo”.
